Perdón por la tristeza

Imagen

DECÁLOGO SOBRE MI EDUCACIÓN

Soy una “empollona” vocacional. En los veranos de mi infancia mi momento favorito del día eran las largas siestas, en las que mientras la familia dormía yo disfrutaba de los “Cuadernos de verano” de Edelvives. Ahora que soy adulta, no conozco un placer comparable, si exceptuamos el estar con la gente que quiero, que leer un buen libro o participar de alguna propuesta artística estimulante, por ejemplo un espectáculo teatral. He estudiado, por cauces académicos o no, distintas disciplinas relacionadas con el arte: Música (violín), Dibujo, Pintura, Diseño Gráfico, y también hice la carrera de Cinematografía. Me he interesado y formado en cuantas materias se han cruzado por mi camino, con humildad y entusiasmo, fascinada en cada ocasión por la cantidad de cosas “investigables” que desconocía. He tenido la oportunidad de conocer a gente, fundamentalmente compañeros de estudio, que han marcado mi personalidad de modo profundo, aportándome puntos de vista sorprendentes y enriquecedores. Pero los buenos profesores, como diría el humorista Perich, puedo contarlos con los dedos de una oreja. Si bien los hay (si no hubiera gente así la vida sería insoportable), el porcentaje es mínimo en comparación con la desidia, la falta de interés y en general la cobardía que caracteriza a nuestro sistema de enseñanza y por ende a sus “ejecutores” (la palabra está escogida a conciencia). Resulta sorprendente la capacidad que el sistema educativo tiene para destruir el entusiasmo inicial de los estudiantes, acabar con sus aspiraciones altruistas y redirigirlos insistentemente hacia una vida de sumisión y aceptación de “lo que hay”. De otro modo, dicen machaconamente, te quedas fuera. Fuera de ese mundo siniestro y cínico para el que dicen prepararnos. Pues casi mejor me quedo fuera.

Desde que tuve uso de razón, tenía claro que estudiaría Bellas Artes. Intenté acceder a la Universidad en el momento en que por edad me correspondía, pero el examen de acceso que por entonces exigían resultó ser una traba insuperable para mi. Lo intenté hasta tres veces, incluso cuando ya estaba enrolada en otra carrera que me gustaba bastante. Aún no entiendo cómo no me di cuenta de lo que ese filtro inicial suponía. Por el contrario, la Universidad se convirtió en una meta a la que tarde o temprano quería llegar, y en el proceso mitifiqué esos estudios como el colmo del saber. ¿Dónde, si no allí, iba a sentirse a sus anchas alguien tan apasionado como yo? Rodeada de personas con inquietudes similares, dedicando el tiempo a aprender y desarrollar Arte. La figura del profesor de Universidad se dibujaba en mi mente como el profesional más respetable de todos, un maestro en el mayor sentido de la palabra, con una carga de responsabilidad social equiparable a la de un médico o un político.

Es por todo esto que el último año de carrera se ha convertido en un hito de tristeza para mí. La sucesión de decepciones y despropósitos de los cuatro primeros cursos convierten el quinto en la prolongación trágica de una agonía por la que muchos de los alumnos hemos pasado con la nariz tapada, completamente faltos de motivación, desperdiciando por el camino oportunidades interesantes que, aunque las ha habido en este curso, pasaron sin pena ni gloria por encima de unos alumnos tan contaminados que ya sólo desean obtener el título y largarse muy lejos con la esperanza de desintoxicarse lo antes posible.

De los profesores que he tenido me quedo con muy pocos, aunque la escasez es compensada por la calidad humana y profesional de los mismos. De algunos de estos profesores he aprendido técnicas, otros han sabido orientar y dirigir mi trabajo y todos ellos me han abierto nuevas puertas al conocimiento que sé que serán mi “alimento” intelectual para esta nueva etapa. A todos les recrimino, desde el derecho que me da mi posición más cómoda de alumno, el haber manifestado invariablemente encontrarse atados de pies y manos por el sistema. Aceptar como un axioma que no podemos transformar lo que consideramos injusto es en sí mismo una enseñanza trascendental, ya que supone dos cosas: la primera, que para mantener una vida digna (tan digna como la de un profesor de Universidad) hay que pasar por el aro; la segunda, que ellos son los que más temen quedarse fuera. La decepción, supongo, parte de ahí: ¿qué es peor? ¿qué los educadores defiendan con convicción valores opuestos a los propios, o que digan defender tus mismos valores pero no lo hagan? Como dijo alguien, la vida es política, y la Universidad ha conseguido parecerse sospechosamente al Congreso de los Diputados, hasta el punto de que en ella cobra también sentido la conocida frase aplicada comúnmente a los políticos: “lo único que quieren es mantener su sillón”.

Por último, y a modo de resumen, presento un decálogo escrito de lo que ha sido mi educación académica. Soy consciente de que no he resuelto el ejercicio con las técnicas multimedia que éste exigía, pero confieso que tenía necesidad de reflexionar sobre el tema y escribirlo me ha ayudado en ese sentido. Si bien no responde a lo pedido, considero que, al menos, es sincero.

•  La educación que he recibido en las jaulas, digo, en las aulas, puede resumirse en los siguientes mandamientos y consejos:

1. Obedece: no te cuestiones las cosas, simplemente hazlas.

2. Los otros no son tus amigos, son la competencia.

3. Objetivos claros: salva tu trasero en cualquier circunstancia.

4. Diplomacia: que no se note que lo haces para salvar tu trasero, consigue que parezca que lo haces por los otros.

5. Pasa desapercibido, destacar en cualquier aspecto provoca catástrofes que escapan a tu control.

6. No te ocupes demasiado de SER. Es mucho más importante PARECER.

7. Escoge con cuidado a las personas de tu entorno: quien a buen árbol se arrima…

8. Ensancha el embudo de tus tragaderas, según avances en tu formación las bolas aumentarán de tamaño.

9. Consigue siempre un certificado de lo que hagas: sin papeles no eres nadie. Lo importante no es lo que SEPAS, sino que tengas un papel que diga que LO SABES.

10. Si alguna vez sientes una especie de vacío dentro de ti, no hurgues en él. Adopta una actitud activa y positiva: sal de compras, búscate un@ amante, elabora power- points absurdos y mándaselos a todos tus contactos. Hay un sinfín de alternativas creativas para evitar el desasosiego que produce el pensar.

CONCLUSIÓN: LA VIDA ES ASÍ.

•  La educación que he recibido en la calle, en casa, viajando, en los libros, de mis amigos, de mi familia, de mis compañeros, en momentos mágicos y en alguna que otra jaula que se dejó la puerta abierta:

1. Ten tu propio criterio: en casi todo lo que hagas puedes encontrar un modo de disfrutar sin tener que traicionarte a ti mismo.

2. La amistad surge en los lugares más inesperados.

3. Ideas claras: las relaciones humanas funcionan mediante reciprocidad, si quieres sentirte acompañado también tú tendrás que acompañar a otros.

4. Sabiduría popular: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

5. Satisfacer las expectativas de los demás sólo conseguirá desconectarte de ti mismo y de las personas importantes en tu vida.

6. Sé natural: cada cual es como es, y nadie tiene el control sobre los pensamientos ajenos.

7. Ten claras tus prioridades y sé consecuente.

8. Cada uno es responsable de lo que hace, descargar culpas en los demás es engañarse a uno mismo.

9. Procura conseguir certificados oficiales de las actividades académicas y profesionales que realices y que puedan servirte en el futuro. Los demás no son adivinos ni tienen por qué confiar en ti sin conocerte. Si consideras que el punto 9 contradice de algún modo a los que le preceden, limpia tu corazón de rencor y acepta tu opción (puedes mirarlo de este modo: “el sistema” no es el único que tiene margen de acción para expulsarte, también tú puedes decidir salir por propia voluntad; no serás el único y original, hay toda una corriente de personas que lleva años funcionando de otro modo)

10. La tristeza forma parte de la vida tanto como la alegría. Ser rico en amigos, en inquietudes, en capacidades y en empatía con tus semejantes te ayudará a vivir una vida plena.

CONCLUSIÓN: PELEA POR QUE LA VIDA SEA LO QUE TÚ QUIERES (en Occidente tienes alguna posibilidad de conseguirlo).

Estos últimos son los valores con los que me identifico y que confío ser capaz de compartir con mis futuros alumnos como otros generosamente compartieron conmigo.

Olalla.

Mi educación. Eva Mª Rodríguez Domínguez

Mi primer colegio fue,  lo que antes se conocía por “una amiga”, eran escuelas parecidas  a una guardería de ahora, estaba en una casa sevillana, en  la calle San Vicente. Mis recuerdos esta escuela, de la “Srta. Plácida, son muy confusos, creo que los tengo mezclados con sueños, o tal vez con  historias que a lo largo del tiempo se han ido deformando, porque la verdad me parecen increíbles, así que no me atrevo a relatar ninguna de ellas.

Después de “la amiga”, pasé al colegio de Las Mercedarias, también en San Vicente, mis recuerdos en general de allí son muy gratos.

No fui una niña que se integrara totalmente al ritmo de las clases, alguna profesora me decía que me distraía con el vuelo de una mosca, en fin se me iba la cabeza a otros pensamientos con mucha facilidad, me abstraía.

Mi colegio al ser de religiosas, teníamos que dedicarle media hora de cada día a rezar antes de empezar las clases, yo solía llegar tarde a este rezo, me aburría bastante, siempre me preguntaba cómo no se aburrían las monjas de repetir siempre lo mismo. Pero cantaban tan bien, que estaba deseando hacer la comunión.

Existían aún los castigos, como las orejas de burro, en parvularios, todo un escarnio  público, el niño o la niña, de tres, cuatro o cinco años, tenía que llevar unas orejas de burro hechas con cartulina, durante toda la mañana, así que cuando llegaba el recreo los demás niños se burlaban de él. Eran otros tiempos.

Mi cole, en parvularios era mixto, pero en la EGB, era solo para niñas,  mundo raro.

Tengo una mezcla de recuerdos, de amigas que se fueron perdiendo a lo largo de los años, un gran cariño a la directora del centro M. Mª Luz, por la que sentía gran admiración,  fue de las pocas personas que creyó en mí, siempre me decía que debía estudiar bellas artes, no sé donde estará ahora, con los años me enteré que dejó el colegio y se fue de misiones.

Estas monjas me parecieron muy honestas con su trabajo, y con sus creencias, me enseñaron mucho, me he ido dando cuenta con el tiempo.

Luego estudié formación profesional (ya que no valía para estudiar) en otro colegio de religiosas, en Las Salesianas, y esto, ya era harina de otro costal, me podía haber ahorrado esta experiencia, querían ir de guay con la gente joven, pero conmigo, no lo conseguían. Su misión era enseñarte lo necesaria  para una futura vida profesional, que son los objetivos de esa orden, y nada más. Encontré alguna religiosa de guay, con trastienda, y profesoras escogidas  por sus férreas creencias, antes que por sus cualidades  pedagógicas.

Pero me quedé con las ganas de seguir estudiando, siempre quise hacer  bellas artes, pero nunca lo tuve fácil, muy al contrario, fui madre con veinte, y con veintitrés me diagnosticaron una enfermedad crónica, con lo que cada vez era más complicado.

Lo intenté con treinta y tantos, me dio un brote del que tardé recuperarme, intento fallido. Aunque siempre me quedaba la pintura.

Pasaron unos años y con cerca de cuarenta, lo volví a intentar, y bingo, lo conseguí.

Han sido años muy intensos en mi vida y en la de mi familia, han pasado muchas cosas, tantas, que me cuesta hacer este trabajo, por tener que recordar.

Pero mi experiencia en la facultad ha sido muy bonita, me hubiera gustado tener más tiempo para poder dedicarle  a los trabajos, y hacerlos con más profundidad.

He aprendido muchísimo, a organizar mi trabajo, a planificarlo, a estructurar mi pensamiento, y sobre todo, a darme cuenta de mi  valor, y del valor de los demás.

A través del arte, me he dado cuenta, de que cada persona, piensa, interpreta y es capaz de comunicar de manera distinta, y no por ello tienen más o menos valor su trabajo.

Esa manera distinta de hacer de cada uno, es lo que nos enriquece, es la enseñanza del arte. 

DAFO

 

Debilidades

 

  • Arquitectura  inadecuada
  • Mobiliario no acorde a la enseñanza
  • Falta de medios materiales
  • Plan de estudio anticuado
  • Medios técnicos insuficientes
  • Falta de formación tecnológica
  • Mala información administrativa

Amenazas

 

  • Falta de espacios expositivos
  • Comunicación deficiente entre profesor-alumno, alumno-alumno
  • Corporativismo
  • Biblioteca lejos del centro
  • Necesidad de materiales costosos
  • Manipulación de elementos tóxicos.
  • Pedir formación que no se imparte

Fortalezas

 

  • Profesores bien formados
  • Amplio horario lectivo
  • Acceso en vehículo (parking)
  • Galerías de arte cercanas.
  • Espacios amplios para grandes formatos
  • Trabajos creativos

 

Oportunidades

 

  • Formación versátil
  • Variedad en técnicas aprendidas
  • Estudio de la imagen
  • (sociedad de la imagen)
  • Relaciones  sociales
  • Varios campos labores

 

UNIDAD DIDÁCTICA

 CONTEXTUALIZACIÓN

Facultad de Bellas Artes de Sevilla, 3º curso. La asignatura será Procedimientos Pictóricos. El grupo estará formado por unos 50 alumnos de edades diferentes y formaciones distintas. Aula con una iluminación óptima y preparada con medios audiovisuales necesarios para impartir las clases.

 

JUSTIFICACIÓN

Se llevará a cabo un acercamiento a la pintura digital, puesto que el dibujo y la pintura realizados con programas informáticos son muy necesarios en la actualidad. Los procedimientos clásicos (óleo, acuarela, encáustica, etc.) se impartirán también pero en menor medida. Es importantísimo que el alumno conozca y adquiera unas destrezas con programas informáticos de diseño y pintura, puesto que es lo que en estos momentos se está demandando.

 

OBJETIVOS

Mostrar al alumno toda la información de los procedimientos que se vayan a impartir durante el curso, ya sean procedimientos clásicos o digitales.

Enseñar a los alumnos diferentes programas software de dibujo y pintura con los que puede trabajar digitalmente.

Proporcionar a los alumnos todos los conocimientos necesarios para llevar a cabo la asignatura con la mejor eficiencia posible.

Intentar que haya participación en clase mediante debates sobre técnicas, procedimientos y obras de otros artistas, clásicos y contemporáneos.

Debatir cuestiones relacionadas con la asignatura, ser autocritico.

 

CONTENIDOS

Llevar a la práctica todos los procedimientos que se han enseñado en las clases teóricas.

Realizar trabajos digitales a través de programas específicos (Photoshop, Ilustratror, Indesing, Corel Draw, etc.).

Fomentar la participación en la asignatura realizando trabajos acordes con  el interés de los alumnos, sus gustos, sus objetivos, etc.

 

METODOLOGÍA

Introducción a los procedimientos clásicos más utilizados e importantes de la historia de la pintura

La clase se apoyará con imágenes de obras plásticas, y se mostrarán detalles de éstas para que así el alumno observe  mejor las calidades plásticas del procedimiento (1 hora)

Introducción a los procedimientos pictóricos contemporáneos (diversos programas software de dibujo y pintura), Esta facultad va dirigida a artista plásticos, por esto es importante dar importancia a estos procedimientos puesto que son más demandados actualmente. (1 hora)

En estas clases teóricas se fomentará el conocimiento de los procedimientos pictóricos, materiales, utensilios, tipos de pintura, etc. y se ayudará al alumno a encontrar el tipo de procedimiento donde éste se encuentre más cómodo.

 

EVALUACIÓN

El alumno tendrá que realizar varios trabajos en clase, unos manuales y otro digitales de los cuales se realizará una nota media, teniendo en cuenta la calidad de la obra y de cómo ha llevado a cabo la ejecución del procedimiento. Tendrá más importancia la calidad que la cantidad, aunque se exigirá un mínimo de trabajos por cuatrimestre.

Comentario Libro, Mario Kaplún “Una pedagogía de la comunicación”

Este libro de Mario Kaplún comienza citándonos y explicándonos dos modelos de educación, los modelos exógenos que están formados por la educación que pone énfasis en los contenidos y la educación que pone énfasis en los efectos, y el modelo endógeno formado por la educación que pone énfasis en el proceso.

Está en contra o no da por buena la enseñanza conductista, el individuo debe pensar por sí mismo, de reflexionar las cosas, y este tipo de comunicación lo lleva a obedecer para obtener así una recompensa.

La comunicación, nos dice que no debería ir en una sola dirección, sino que tendría que ser una retroalimentación, es decir, que se diera una comunicación reciproca entre ambos, educador y alumno.

El modelo endógeno es el que propone Mario Kaplún, es el que pone énfasis en el proceso y da un lugar muy importante al alumno, podríamos decir que es el modelo de Paulo Freire, pero que él lo llama educación liberadora. Así con este modelo el alumno consigue tener una actitud crítica ante la vida, hace que se reflexione en conjunto, puesto que nadie aprende estando solo, sino compartiendo sus ideas. Es imposible llegar a esto si la comunicación y la enseñanza están manipuladas. El objetivo al igual que en Freire es que el individuo tome conciencia y sea critico, para poder defenderse en la vida.

Pone ejemplos prácticos, como la elaboración de un periódico de un barrio de Sudamérica, donde la gente participa. Videos, teatros donde representan problemas cotidianos que tienen en la realidad, programas de radio, siempre dejando problemas abiertos que den lugar reflexiones y que hagan a la gente pensar. Es muy importante en la comunicación saber a quién va dirigido el mensaje y como habría que dirigirlo. Tiene que haber una relación de códigos comunicativos entre emisor y receptor, para que el mensaje surta efecto.

El pensamiento y la opinión del individuo son importantísimos para que éste no sea engañado fácilmente y pueda tener un juicio propio de la realidad. Kaplún pone de ejemplo la fotografía, para explicarnos que una comunicación puede tener pensamientos subjetivos del emisor, siempre un mensaje tendrá connotaciones ideológicas o intenciones. La fotografía es una porción de la realidad que el fotógrafo, emisor en este caso de manera subjetiva atrapa, siempre dependiendo del fotógrafo el encuadre será diferente completamente, lo mismo pasa con el emisor en la comunicación, el mensaje cambiará dependiendo de los pensamientos del comunicador.

Manuel Cobano Rodríguez